Sostenibilidad estructural: notas desde Panamá 2026
- alejandro bacot
- 19 may
- 2 min de lectura
La vivencia en Panamá fue increíble. Desde la primera reunión por Zoom con el equipo que lideraba los IV Juegos Suramericanos de la Juventud, se les notaba en la cara la intención de que todo saliera bien, de hacer un evento país por su país y de hacer sentir orgullosa a su gente. Esa fue mi entrada al proyecto.

El escenario era complejo. Hacía más de 40 años que Panamá no recibía un megaevento de esta naturaleza, en la calle se conocía poco y la opinión pública no terminaba de comprender muy bien cómo Panamá hacía un Suramericano. Y fue en ese momento que muchas personas e instituciones empezamos a tejer la narrativa del evento: el resultado fue una ceremonia de clausura con sold out y una huella tangible en gran parte de la población.
En la interna a mí me tocó liderar la estrategia de sostenibilidad. En un país de agua y absolutamente megadiverso, esta parte tenía que tener coherencia. La pensamos bajo el marco ISO 20121 y con un horizonte más amplio que el evento mismo: elevar el estándar de sostenibilidad de eventos en Panamá, porque además de ser un lugar increíble es un hub internacional de eventos, seminarios y conferencias.
Les quiero contar tres grandes retos que enfrentamos y cómo los abordamos.
Biodiversidad. En los recintos naturales trabajamos con el Ministerio de Ambiente y con distintas fundaciones para mantener el cuidado y la conservación del entorno. Por ejemplo, en Playa Venao desarrollamos un procedimiento junto con la comunidad para el cuidado de la playa y de las tortugas que podrían anidar. En el Centro de Alto Rendimiento, donde teníamos presencia de fauna, lo que era un reto lo convertimos en uno de los mayores activos: logramos desarrollar visitas guiadas para que comunidad y atletas pudieran ver las bellezas naturales del lugar. En una sola jornada llegamos a avistar más de ocho especies de aves, algunas típicas y otras bien puntuales.

Residuos y circularidad. Junto con un sponsor estratégico logramos consolidar más del 70% del PET disponible en los recintos y lo reciclamos. Esto se logró por una distribución estratégica de los puntos de reciclaje en cada recinto, con nuestra mascota como aliada y un trabajo de sensibilización para el correcto uso del sistema.
Alianzas. Ninguna estrategia de sostenibilidad sobrevive sin red. Sumamos una empresa patrocinadora específica del área — no del evento en general —, articulamos con el medio de comunicación más importante de Panamá en temas de sostenibilidad para que la narrativa llegara con rigor, las organizaciones gremiales nos apoyaron en la gestión, y las fundaciones locales fueron pilar fundamental del resultado, aportando conocimiento y continuidad después del evento. Esa red, una vez instalada, no se desarma cuando se apaga el pebetero.
Fue un evento que marcará un antes y un después en el deporte de Panamá, en su gente — hoy extraordinarios profesionales de la gestión deportiva — y en sus deportistas. Pero además demuestra cómo en un evento se puede hacer convivir a la naturaleza con el deporte y con la comunidad.
Es necesario seguir teniendo espacios como estos, donde se vean en la práctica las estrategias de sostenibilidad de forma tangible y se deje un legado en conocimiento y gestión para el futuro del país.
Muchas gracias por esta mágica experiencia.


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